GATOS.jpg

 

¿Qué es el análisis funcional?

Mi trabajo como educador y especialista en modificación de conducta se basa en la aplicación de técnicas y ejercicios enmarcados dentro del modelo analítico funcional.

¿Qué es el Análisis Funcional?

El análisis funcional es una metodología de trabajo basada en la psicología del aprendizaje y el análisis experimental de la conducta. Esta metodología nos permite establecer las relaciones funcionales (contingencias) que caracterizan una conducta problema, identificando las variables antecedentes y consecuentes que nos indican como se originó una conducta y qué es lo que la mantiene en el tiempo. Nos permite conocer, explicar, predecir, controlar qué ocurre (cuál es la conducta, sea esta problemática o no), en qué circunstancias contextuales ocurre (ante qué estímulos se manifiesta) y qué efectos o consecuencias tiene para el gato. De esta manera, podemos orientar el comportamiento en una dirección deseable seleccionando e implementando los programas de entrenamiento más adecuados para cada situación particular.

 

El análisis funcional tiene en cuenta, además, el comportamiento de los tutores y otros tipos de dinámicas sociales dentro del entorno del gato. Un ejemplo sería cuando trabajamos sobre un gato que no es el del problema, para modificar el comportamiento del gato con el problema.

Diagnóstico tautológico VS. Análisis Funcional

Los diagnósticos tautológicos, de aquellas disciplinas que nada tienen que ver con la psicología del aprendizaje y métodos de análisis netamente conductuales, no hacen más que etiquetar superficialmente las conductas que consideran problemáticas, sin brindar ninguna estrategia resolutiva efectiva. Etiquetas como: estrés, ansiedad, hiperactividad, pica, hiperestesia, etcétera, no terminan de dar una explicación clara y concluyente sobre qué es lo que le pasa concretamente al gato y por qué le pasa. Por lo tanto, resultan poco útiles para la implementación de un programa de modificación de conducta que sea verdaderamente eficaz.

Ejemplo de como un diagnóstico tautológico puede fallar:

A:" Mi gato se lame más de lo normal y le ha aparecido una calva."

B: "Ese comportamiento se llama alopecia psicógena (diagnóstico) y es debido a la ansiedad (etiqueta)."

A: "Pero ¿Cómo se dio cuenta que se trata de ansiedad?"
B: "Porque descartamos causas médicas, y el gato se lame excesivamente."

A: "¿Y que sugiere entonces?"

B: "Sugiero un psicofármaco para modular su ansiedad."

En resumen

Si el gato se lame excesivamente, y no se encuentra ninguna causa médica, se asume que se trata de una alopecia psicógena producto de la ansiedad. Y, ¿Cómo se llega a la conclusión de que la ansiedad es la causa de dicha conducta? Porque el gato se lame excesivamente y no se encuentran causas médicas. Este es un ejemplo de un ciclo interminable en donde la alopecia psicógena se transforma en un diagnóstico tautológico descriptivo de una conducta problema que se asume es provocada por ansiedad (etiqueta). Este tipo de diagnósticos explican las variables estimulares antecedentes que originaron la conducta problema (variables funcionales y disposicionales), los estímulos consecuentes que la están manteniendo (reforzadores) y las contingencias intervinientes que forman parte funcional de la conducta a analizar. Resulta imposible determinar, sin estos datos, qué tipo de programas de entrenamiento y modificación de conducta deberemos implementar y, mucho menos, evaluar como dichos programas afectarán estas variables para poder ajustarlos a cada situación particular. El diagnóstico tautológico asume que la ansiedad provoca la alopecia psicógena, y la alopecia psicógena es producto de la ansiedad, punto. Describe la apariencia de un automóvil, pero no explica como se relacionan sus partes (componentes funcionales) para poder encontrar, en dicha relación, qué es lo qué podría estar afectando su funcionamiento. No es de extrañar que, debido a este tipo de diagnósticos, la primera opción a elegir para "solucionar" el problema sea un psicofármaco. Asumiendo también, erróneamente, que dicho problema es una patología en sí misma y que el psicofármaco va a "curarla".

 

El siguiente ejemplo es un resumen muy simplificado de como una conducta problema, como la del ejemplo anterior, podría estar asociada con factores de adquisición y mantenimiento de la conducta que nada tienen que ver con estados de ansiedad por parte del gato:

1era fase de adquisición de la conducta problema:

La atención que recibe diariamente el gato por parte de su tutor (mimos, juego, comida) elicita emociones agradables y placenteras en el gato. En términos funcionales, el tutor se convierte en un estímulo condicionado de la respuesta emocional del gato. A determinadas horas, las variables contextuales y la presencia del tutor motivan la respuesta de búsqueda de atención del gato, la cual es reforzada positivamente por su tutor, convirtiéndose en una rutina altamente estimulante para ambos.

 

Una modificación en los horarios laborales de la persona, producto de un cambio de trabajo, termina afectando negativamente la rutina diaria de interacción, la cual se reduce en tiempo, calidad y frecuencia. La frustración que el gato experimenta por la falta de atención (conducta con un fuerte historial de reforzamiento) puede derivar en otras conductas alternativas que buscan llegar al equilibrio emocional (homeostasis). Una de estas conductas alternativas puede ser el lamido. Esta conducta se reforzará si, efectivamente, logra calmar la frustración momentánea del gato (conducta reforzada negativamente mediante condicionamiento de escape).

2da fase de mantenimiento de la conducta problema:

El tutor decide distraer a su gato con comida, juegos e incluso retos, para evitar la conducta de lamido. En esos momentos, el gato deja de lamerse, pero al rato vuelve a hacerlo. En este contexto, la conducta problema comienza a funcionar como estímulo discriminativo de la respuesta de atención de su tutor, la cual refuerza positivamente la conducta problema con la atención que el gato está buscando.

Este es un ejemplo, muy simplificado pero aclarador, de como la alopecia psicógena no siempre es producto de la ansiedad. Es importante aclarar que tanto la 1era fase de adquisición como en la 2da fase de mantenimiento, pueden detectarse y trabajarse con los programas de entrenamiento adecuados.

 

¿Esto es así en todos los casos?

Por supuesto que no. Debemos entender que cada caso es único y responde a dinámicas funcionales diferentes, aunque las conductas manifiestas sean parecidas. El análisis funcional, realizado dentro del entorno físico y social del gato, es la única herramienta efectiva para determinar qué variables intervienen en la conducta a trabajar, y qué tipo de programas de entrenamiento son los más adecuados para cada caso.