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análisis FUNCIONAL DE la CONDUCTA
 

¿A qué llamamos 'conducta'?

Llamamos conducta a la interacción que tiene un organismo con su ambiente. Las conductas pueden ser: manifiestas (observables) o privadas (procesos cognitivos); involuntarias o voluntarias; innatas o aprendidas. Todas estas formas de conducta se encuentran sujetas a las mismas leyes científicas del aprendizaje.

¿A qué llamamos 'ambiente'?

Llamamos ambiente al conjunto de variables estimulares que afectan la conducta. Estas pueden ser externas al organismo (estímulos exteroceptivos) o internas (estímulos interoceptivos y propioceptivos), incluyendo las emociones.

¿Qué es una 'función'?

Las conductas son secuencias infinitas de estímulos y respuestas, totalmente dinámicas y mutables. Dentro de una secuencia conductual, los estímulos y respuestas tienen un papel. A este papel lo denominamos función. Por ejemplo, que nuestro gato rasque el sillón constituye una conducta observable (sería la 'forma' de la conducta). Pero esta forma de conducta puede adquirir diversas funciones según al contexto estimular: En nuestra presencia, su función podría ser la de llamar nuestra atención; a determinadas horas, la de dejar su marca de olor; luego de un juego intenso con su compañero felino, la de regular la tensión del momento; etc. A su vez, diferentes formas de conducta podrían adquirir la misma función (las llamadas 'clases operantes'): Maullar exageradamente, rascar el sillón, morder los cables, mordernos a nosotros, pegarle a su compañero felino, constituyen diferentes formas de conducta cuya función podría ser la de llamar nuestra atención.

¿Qué es el 'Análisis Funcional de la Conducta'?

El Análisis Funcional de la Conducta es un modelo de evaluación conductual basado en los principios científicos del aprendizaje y que nos permite conocer, explicar, predecir y controlar todas las variables funcionales que afectan el comportamiento de un animal (humano y no humano) para así poder orientarlo en una dirección deseable mediante la implementación de los diversos programas de modificación de conducta.

¿Qué es la 'Modificación de Conducta'?

La Modificación de Conducta es la implementación de los programas de entrenamiento basados en los procesos de aprendizaje pre-asociativos y asociativos, cuyo fin es la adquisición, modificación y extinción de conductas.

¿Puede aplicarse el 'Análisis Funcional de la Conducta' al comportamiento de un gato?

El Análisis Funcional de la Conducta puede aplicarse tanto al comportamiento humano como no humano, y no necesariamente a los comportamientos problemáticos. Se utiliza en el ámbito clínico, deportivo, institucional, educativo y en entrenamiento animal.

¿En qué se diferencia de otras metodologías diagnósticas?

Los diagnósticos conductuales de aquellas disciplinas que nada tienen que ver con la psicología del aprendizaje y con el Análisis Funcional de la Conducta, no hacen más que describir superficialmente mediante el uso de 'etiquetas diagnósticas' las conductas que consideran problemáticas, como si estas fueran 'patologías médicas', sin brindar ninguna estrategia resolutiva efectiva. Etiquetas como: ansiedad, hiperactividad, pica, hiperestesia, estésetcétera, no terminan de dar una explicación clara y concluyente sobre qué es lo que le pasa concretamente al gato y por qué le pasa. Por lo tanto, este tipo de diagnósticos resultan poco útiles para solucionar los problemas del gato y, sobre todo, para intervenir dichos problemas mediante la aplicación de los programas de Modificación de Conducta adecuados. Y esto lleva a la única alternativa que les queda: los psicofármacos. 

 

Gato que salta, es 'hiperactivo': fluoxetina; gato que maúlla más de lo habitual, está 'ansioso': fluoxetina; gato que hace pis fuera de su bandeja, está 'estresado': fluoxetina, etc. Las conductas no son 'patologías', son conductas, y como tales, se modifican a través de los mismos mecanismos por las cuales se adquieren: Las leyes del aprendizaje.

Ejemplo: Normalmente, tras descartar causas orgánicas, suele diagnosticarse con la etiqueta de 'estrés' al gato que presenta alopecia psicógena (zonas del cuerpo sin pelo que pueden ser producto de un lamido exagerado de la zona). Se asume que la alopecia psicógena (que en realidad es una manifestación, o producto, de la conducta, y no la conducta en sí) es provocada por estrés, punto. Para reducir el estrés se implementan entonces algunos cambios en el entorno, pero no funcionan. Se implementan feromonas sintéticas, y tampoco funcionan. Entonces se recurre a la última alternativa (aunque algunos profesionales les gusta pasar directamente a esta alternativa): La utilización de psicofármacos. Pero nada resulta, y el gato sigue lamiéndose de forma exagerada.

¿Puede esta conducta de lamido exagerado ser función de otras variables que nada tienen que ver con estrés? Por supuesto, acá va un ejemplo:

1era fase: Adquisición de la conducta problema:

La atención que recibe diariamente el gato por parte de su tutor, en forma de mimos, juegos y comida, elicita respuestas emocionales agradables y placenteras en el gato. De esta manera, el tutor adquiere la función de estímulo condicionado de las respuesta emocionales placenteras. A determinadas horas, la presencia del tutor, que adquiere la función de estímulo discriminativo que predice la aparición de una emoción placentera, evoca la respuesta operante de búsqueda de atención por parte del gato, la cual es reforzada positivamente por su tutor, convirtiéndose en una rutina altamente estimulante para el gato.

 

Un evento disruptivo, como una modificación en los horarios laborales de la persona, termina afectando negativamente la rutina diaria del gato, reduciéndola en tiempo, calidad y frecuencia. La frustración que el gato experimenta debido la falta de atención, que antes recibía y ahora no, provoca la extinción de un reforzador acostumbrado, y la emisión de conductas operantes que buscan reducir el efecto emocional adverso mediante un proceso de regulación emocional, como lamerse de forma exagerada. La reducción del efecto emocional negativo, producto de la regulación emocional, podría reforzarse negativamente mediante condicionamiento de escape, y repetirse. Esta respuesta exagerada del gato podría llamar la atención de su tutor. Y ahí entramos a la fase 2, la de mantenimiento de la conducta problema.

2da fase: Mantenimiento de la conducta problema:

El tutor, al ver a su gato lamiéndose de esa manera, decide distraerlo con comida, juegos e incluso retos (todo ellos potenciales reforzadores), observando efectivamente una interrupción inmediata de la conducta. Pero al cabo de un tiempo, el gato vuelve a lamerse, y el tutor a distraerlo para interrumpirlo. Es así como la conducta problema (lamerse exageradamente) que comenzó como una manera de regular su frustración comienza a adquirir ahora la función de estímulo discriminativo de la respuesta de atención de su tutor, el cual, a su vez, refuerza positivamente la conducta problema con más atención.

 

Este es un ejemplo de como las contingencias de refuerzo (en este caso la atención del tutor) son las variables que están manteniendo la conducta problema del gato, y no el estrés.

 

Es importante aclarar que tanto la 1era fase de adquisición como en la 2da fase de mantenimiento pueden detectarse mediante un Análisis Funcional y encaminarse con los programas de entrenamiento y Modificación de Conducta adecuados.

 

¿Esto es así en todos los casos?

Por supuesto que no. Debemos entender que cada caso es único y responde a dinámicas diferentes, aunque las conductas manifiestas sean parecidas.

 

El Análisis Funcional de la Conducta es la única herramienta efectiva y validada experimentalmente para explicar, predecir y controlar las variables que intervienen en las conductas a modificar, incluyendo aquellas variables orgánicas que, de ser funcionales a la conducta problema, se derivarán al veterinario para su tratamiento médico.