Las 8 necesidades básicas del gato: 2. higiene

Las necesidades básicas de nuestros gatos domésticos no se diferencian mucho de las necesidades que tienen los gatos en estado salvaje, salvo por una cosa: nosotros y las normas impuestas en nuestros hogares, muchas veces incompatibles con las necesidades del gato.

 

Podemos identificar 8 necesidades básicas en un gato sano, y muchos problemas de adaptación y de conducta se deben a la imposibilidad de satisfacer correctamente dichas necesidades. Esta insatisfacción los puede llevar a un estado de ansiedad patológica que repercute directamente en su conducta, y muchas veces también en su salud. La mayoría de los problemas de comportamiento en nuestros gatos, descartando problemas físicos de fondo, son causados por nosotros y nuestra falta de conocimiento de estas necesidades.

Las 8 necesidades básicas de un gato son:

Se dice que el gato es limpio por naturaleza, y algo de razón hay en ello. Los que tenemos gatos podemos notar algo muy particular en los primeros: No huelen mal. De hecho, no huelen a nada. Los gatos tienen dos costumbres muy particulares relacionadas con la higiene personal. La primera es el acicalamiento, ya sea de sí mismos y también de otros gatos. Y la segunda es que los gatitos, a partir de su tercer semana de vida, ya comienzan a enterrar sus heces y su orina instintivamente. 

El acicalamiento

El acicalamiento en los gatos tiene básicamente 4 funciones:

  1. Renovar su olor personal luego del contacto con otros gatos, y con nosotros luego de una sesión de caricias.

  2. Remover el exceso de pelos y suciedad de su manto.

  3. Protegerse de las inclemencias del tiempo, enfriando su pelaje en días de mucho calor.

  4. Relajarse, liberando el exceso de tensión.

  5. Medio de interacción social amistosa con otros gatos y humanos.

La lengua de los gatos poseen unas espinillas compuestas de queratina -el mismo componente del cual están formadas nuestras uñas- las cuales tienen la función de remover el exceso de pelos y de suciedad de su manto. Además suele ser muy efectiva para el control de ciertos ectoparásitos como las garrapatas.

El acicalamiento de un gato tiene una secuencia muy característica, la cual suele respetar:

Lamerse los labios.

Lamerse el lateral de una garra hasta que queda húmeda.
Frotarse con las garras húmedas la cabeza, incluyendo orejas, ojos, mejillas y mentón.
Humedecer la otra garra de la misma manera.
Frotar con la garra humedecida un lado de la cabeza.
Lamerse las patas delanteras y los hombros.
Lamerse los flancos.
Lamerse los genitales.
Lamerse las patas traseras y morder sus uñas eliminando la vaina vieja.
Lamerse la cola desde la base al extremo.

 

El olfato del gato, si bien no está tan desarrollado como el del perro -pero mucho más que el nuestro- juega un papel importante en la comunicación felina.

 

A través del olfato, y de un órgano muy especial denominado órgano vomeronasal o de Jacobson, los gatos son capaces de degustar las moléculas de olor que flotan en el aire, en especial las feromonas que desprenden otros gatos con información muy valiosa. Con dicho órgano, el gato es capaz de reconocer los olores particulares de cada individuo, reconocer si una gata está en celo, el estado de ánimo y de salud de otro individuo, temor, etc.

 

Al acariciar a nuestros gatos estamos depositando nuestro olor en su cuerpo. No es de extrañar que luego de una sesión de caricias nuestro gato se aleje de nosotros y comience a lamerse el pelaje. Esto no es una reacción de deprecio hacia nuestras caricias, sino que lo que hace es renovar su propio olor, es decir, su propia identidad. Además de renovar su olor está degustando el nuestro, lo que supone también un reconocimiento del gato hacia nosotros como parte de su entorno social. La saliva del gato tiene un compuesto que neutraliza ciertos olores y ciertas bacterias. En estado natural constituye una protección frente a posibles depredadores e infecciones, pero para nosotros es ideal, ya que al estar limpios y no oler mal no es necesario bañarlos como ocurre con los perros. Si un gato huele mal es porque podría tener algún problema de salud de trasfondo, el cual habría que hacerlo ver por nuestro veterinario de confianza.

Otra función del acicalamiento es la de remover el exceso de pelos y suciedad de su manto. Esto lo hace gracias a las espinillas de queratina que tapizan su lengua, manteniendo su pelaje en buen estado y eliminando los pelos muertos y algunos ectoparásitos como las garrapatas. Los gatos de pelo largo no logran desenredar completamente su pelaje y es por eso que debemos ayudarlos nosotros cepillándolos todos los días.

Al lamerse el pelaje los días de mucho calor el gato deposita mucha más saliva, la cual se evapora enfriando de esa manera su cuerpo. Recordemos que el gato no suda como nosotros ya que carece de glándulas sudoríparas, salvo en sus plantillas las cuales resultan insuficientes para enfriar todo su cuerpo. El jadeo es otro método de regulación térmica que vemos en algunos animales, por ejemplo los perros, pero que en los gatos resulta ineficiente debido a la escasa superficie de su lengua. El lamido también le sirve para alisar su pelaje, formando un aislante efectivo no solo para el calor sino también para el frío. Otra función del lamido es estimular las glándulas que se encuentran en la base de cada pelo, las cuales secretan una sustancia que impermeabiliza el pelaje de la humedad y la lluvia.

Como si todo esto fuera poco, el acicalamiento también es una forma que tiene el gato de liberar tensión. Sería como para nosotros mordernos las uñas o rascarnos la cabeza cuando nos encontramos nerviosos. El acicalamiento en este punto es muy beneficioso, pero el exceso de acicalamiento -podríamos hablar de un acicalamiento compulsivo- puede ser un signo de ansiedad patológica, el cual debería tratarse para no volverse crónica.

El acicalamiento compulsivo, producto de un estado de ansiedad crónica en el gato, puede notarse en la forma en que se lame. Generalmente lo hace en forma nerviosa, sin una secuencia concreta, y arrancándose mechones de pelo y generando zonas calvas denominadas alopecias psicógenas. Si notáramos en nuestros gatos este tipo de comportamientos compulsivos, deberíamos consultarlo con nuestro veterinario de confianza.

El acicalamiento mutuo se da en casos de una gran interacción social entre dos o más individuos del mismo grupo familiar o de la misma colonia. Podríamos decir, en términos humanos, que dos gatos que se acicalan mutuamente se tienen una gran estima. Lo mismo sucede si nuestro gato nos acicala a nosotros.

la zona de eliminación y la bandeja sanitaria

Como bien dijimos anteriormente, una costumbre muy particular en los gatos es la de enterrar sus heces y orina la cual comienzan a hacer desde la tercer semana de vida. Si bien a nosotros nos resulta una costumbre muy pulcra por parte de ellos, la realidad es que lo hacen instintivamente para ocultar su rastro de posibles depredadores.

Los gatos que orinan -orina como eliminación, NO como marcación- o defecan fuera de su bandeja sanitaria, seguramente esconden un problema de fondo que puede ser de salud. NUNCA debemos castigar dicho comportamiento en forma verbal, ni mucho menos física, ya que el gato no lo hace adrede, sino que está queriendo decirnos que tiene un problema.

En la naturaleza, el gato selecciona una zona en particular dentro de su territorio para eliminación de sus desechos. Nosotros también podemos imitar esta costumbre, seleccionando un lugar de nuestra casa para colocar su bandeja sanitaria para tal fin. Algunas recomendaciones:

Tratar de no utilizar las bandejas sanitarias cerradas, ya que a muchos gatos no les gusta. Al sentirse encerrados y vulnerables evitan su utilización y terminan haciendo sus necesidades en otro lado.

Limpiar las heces todos los días. Cambiar la arena completamente y limpiar la bandeja con lejía por lo menos una vez a la semana. Si la bandeja está sucia, el gato la evitará seleccionando otra zona limpia para su eliminación. Recordemos que para nuestro burdo olfato una bandeja limpia para nosotros puede no estarlo para nuestro gato. Las bandejas cerradas, por ejemplo, acumulan olores en su interior y muchos gatos la evitan por esta razón.

Colocar preferentemente una bandeja por gato. Si vemos que nuestros gatos la comparten sin problemas, entonces podemos utilizar una cada dos gatos.

Colocar las bandejas en una zona de la casa accesible y relativamente privada del paso. Un lavadero o un baño. Nunca en un living, una cocina o un pasillo, en donde haya mucho tránsito de gente y de otros animales.

La bandeja debe ser lo suficientemente grande como para que un gato adulto quepa cómodamente. El relleno con la arena sanitaria puede ser de unos 3 cm de espesor aproximadamente.

Existen diversas texturas de arenas sanitarias: Piedritas de arcillas absorbentes, arena de tipo aglutinante, sílice, materia vegetal orgánica de tipo aserrín, etc. Muchas veces es el gato quién elige que textura le resulta más cómoda. Particularmente yo acostumbré a todos mis gatos desde cachorros a varios tipos de texturas, y hoy en día no tengo problemas de cambiar de marca o de arena. Lo que no recomiendo es la arena que pueda llegar a generar mucho polvo, el cual podría causar alergias en nuestros gatos, ni tampoco las arenas que vienen perfumadas, por la misma razón.

Los problemas de eliminación fuera de la bandeja sanitaria pueden ser variados, y deben ser revisados primero por un veterinario el cual descartará posibles causas físicas. Algunas ideas a tener en cuenta, las cuales requieren paciencia para resolver:

La bandeja no está limpia.

Hay que mantenerla limpia de heces todos los días. Lavarla completamente y cambiar la arena una vez a la semana.
Es utilizada por más de un gato.

Deberemos tener más de una bandeja en ese caso.
No les gusta la textura de la arena.

Cambiaremos la arena por otra de diferente textura.
No les gusta la bandeja.

La bandeja debe ser cómoda, evitando las bandejas cerradas y las que son demasiado pequeñas.

No les gusta donde está ubicada, o es de difícil acceso.

Debemos evitar las zonas de mucho tránsito y de difícil acceso.