¿es el gato doméstico un animal social?

La capacidad de los gatos de establecer diversas formas de estructuras y lazos sociales es extremadamente plástica y excepcional, siendo los únicos animales domésticos cuyos parientes salvajes no pertenecen a especies totalmente gregarias. Esta platicidad social dependerá en gran medida del contexto ambiental en el que vivan. Los gatos domésticos, bajo ciertas condiciones, puede tener comportamiento sociales más o menos complejos, tanto con otros gatos como con otros animales, incluyéndonos a nosotros.

Una especie se define como social cuando:

 

  • Los miembros de su grupo forman lazos estables y duraderos.

  • Cuando existe cooperación entre sus miembros.

  • Cuando existe reconocimiento individual y grupal.

  • Cuando existe comunicación recíproca entre sus individuos.

 

Cuando los recursos alimenticios abundan, los gatos pueden formar y vivir en grupos más o menos extensos estableciendo lazos sociales con todas las características antes descritas. Cuanto mayor sea el territorio en el que vivan, y sus recursos se encuentren dispersos por éste, más pequeños serán estos grupos. Los gatos salvajes que patrullan extensos territorios, y cuyo alimento (presas) es difícil de conseguir, suelen vivir en forma solitaria. No son animales totalmente asociales. Sin embargo, los gatos ferales y domésticos, que subsisten en ambientes menos extensos y con mayor cantidad de recursos, pueden formar grupos de varios miembros -denominadas colonias- estableciendo incluso verdaderos lazos sociales con complejos sitemas de comunicación y de cooperación mutua, como por ejemplo:

  • Hembras que cuidan y amamantan a las camadas de otras hembras, incluso ayudándose en el parto.

  • Estableciendo jerarquías.

  • Comunicándose mediante señales táctiles, auditivas, olfativas y visuales.

  • Machos defendiendo conjuntamente su territorio de individuos extraños al grupo.

  • Hembras defendiendo conjuntamente su nido y el de otras hembras.

  • Individuos acicalándose mutuamente.

  • Juegos sociales.

  • Compartiendo recursos alimenticios.

Los miembros de una misma colonia suelen frotarse entre sí para renovar su olor grupal que los identifica como miembros del mismo grupo. Incluso, pueden establecerse asociaciones preferenciales, que son aquellas en las cuales los miembros de dichas asociaciones duermen juntos y se acicalan entre sí. Las asociaciones preferenciales se definen como: Asociaciones determinadas por la frecuencia de contacto o cercanía dentro de 1 metro de distancia entre dos o más individuos (Wolfe 2001). El gato de la imagen inferior está marcando a su compañera humana con feromonas sociales. Nuestro gato, al frotarse con nosotros, también nos está incluyendo dentro de su grupo social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

la comunicación entre los miembros de una colonia

 

La comunicación se da cuando un gato emite una serie de señales capaces de modificar la conducta de otro gato. Estas señales pueden ser:

 

  • Auditivas: Mediante las vocalizaciones, como aullidos, gruñidos, ronroneos, maullidos, bufidos.

  • Visuales: Posturas corporales y marcas de heces, orina y de garras en los elementos del territorio.

  • Olfativas: Feromonas sexuales, de familiarización, da calma y territoriales.

  • Táctiles: Roces, toques, golpes y mordidas.

señales corporales de un gato dominante y de uno sumiso

Gato dominante

Orejas hacia arriba y rotadas lateralmente.

Parte posterior levantada y rígida.

Base de la cola elevada, resto de la cola caída (formando una S).

Movimiento de cabeza.

Acercamiento y contacto visual directo.

Golpes con la pata delantera.


Gato sumiso

Orejas hacia abajo y plegadas hacia atrás.

Cola hacia abajo y entre las patas traseras.

Cabeza hacia abajo.

Cuerpo agachado y en posición lateral.

Conductas de evitación.

Señales de calma.

 

 

el período de socialización del gatito

 

El período sensible e socialización de un gatito, que abarca desde su segunda semana de vida hasta su séptima semana, es muy importante ya que durante dicho período se forjarán las bases conductuales que tendrá una vez adulto. Durante dicho período el sistema nervioso central madura, y las tendencias innatas del gatito de querer explorarlo todo hacen del mismo una esponja de experiencias. Lo que ocurra con el gatito en este período, sean buenas o malas experiencias, lo marcará positiva o negativamente el resto de su vida. Si durante dicho período el gatito no tuvo contacto con humanos, crecerá con una desconfianza hacia el ser humano difícil de revertir, pero no imposible. Si las experiencias con los seres humanos fueron negativas, ese gato podría temernos y hasta tornarse agresivo con nosotros una vez adulto.

Es muy recomendable que durante el período de socialización el gatito pueda experimentar todo tipo de experiencias sensoriales y sociales, como el contacto con seres humanos tanto adultos como niños, y con otros animales. Que experimente todo tipo de estímulos auditivos, texturas, olores, etc. Este es un excelente período para cambiar la textura de la arena de la bandeja sanitaria y las marcas de alimentos, para que a futuro sea más fácil cambiar de marca o tipo de alimento sin rechazo por parte del gato. Es otro período ideal para acostumbrarlo a viajes en transportín, visitas al veterinario y administración de medicamentos. Cuantas más experiencias positivas tenga el gatito durante este período, mayor confianza, tolerancia y menos miedo tendrá al crecer. Es importante entender que la exposición a dichos estímulos y experiencias debe ser medida y de corta duración, para que no terminen convirtiéndose en experiencias negativas.

 

La falta de exposición a estímulos nuevos y diversos puede producir efectos negativos, generando a futuro gatos con mayor tendencia a padecer de desconfianza, ansiedad y agresión, así como menor capacidad de aprendizaje y de gestión de estímulos desconocidos.
 

Podemos concluir que los gatos son tremendamente plásticos en cuanto a establecer lazos sociales, y que cuando el alimento abunda y su territorio es más acotado, los gatos pueden conviertirse en verdaderos animales sociales. Muchas conductas indeseadas como agresividad intraespecífica y eliminación inadecuada provienen de relaciones desequilibradas entre los miembros de una misma familia gatuna producto de esta falta de socialización. Identificarlos es fundamental para un tratamiento conductual exitoso.