jugar con nuestras manos, una mala idea

Desde su segunda semana de vida hasta su séptima semana de vida los gatitos pasan por una etapa fundamental en el desarrollo de su carácter a futuro: Su período sensible de socialización. Durante este período su instinto exploratorio es muy fuerte y supera ampliamente al del miedo. Los gatitos comienzan a explorar el mundo y se vuelven receptivos a todo tipo de estímulos. Las experiencias positivas que tenga el gatito con nosotros durante dicho período lo convirtirá en un gato dócil y afectuoso con el ser humano.

 

Durante este período es recomendable alzarlo, acariciarlo y manipularlo de todas las maneras posibles, siempre durante períodos cortos de tiempo y de forma suave. Incluso exponerlo a niños, otros gatos, otros animales y a diferentes situaciones y sonidos como viajes en auto, ruidos de aspiradora y todo tipo de electrodomésticos. Cuanto mayor sea la cantidad de estímulos -correctamente graduados en tiempo y en intensidad- que reciba el gatito durante este período, más equilibrado será su carácter de adulto.

 

A medida que el gatito crece se vuelve más juguetón. Y el uego que más le divierte es cazar. Es muy gracioso ver cómo la bola de pelos saltarina nos quiere dar caza y nos mordisquea los dedos con sus pequeños dientitos y nos rasguña con sus patitas en forma graciosa e inofensiva. Pero, ¿Qué sucede cuando el gato crece y su inofensiva mordida se convierte en algo más doloroso, y sus graciosas uñitas en garras más afiladas?

 

Una de las tareas más difíciles en la crianza de gatitos es evitar jugar con ellos utilizando nuestras manos. Es verdaderamente irresistible, y sin embargo necesario para evitar conductas predatorias hacia nuestro cuerpo que pueden resultar dolorosas cuando nuestro gatito crece.

jugar con nuestras manos deriva en problemas de juego predatorio a futuro

Todas las experiencias que tenga el gatito durante su período de socialización quedarán profundamente grabadas en su memoria. Si nos resulta divertido ver como nuestro gatito mordisquea nuestros dedos y rasguñe nuestras manos le estaremos enseñando entonces que nuestro cuerpo es presa y que puede atacarlo cuando desee. El problema es que nuestro cuerpo seguirá siendo una presa y parte del juego cuando el gato crezca. No es de extrañar que los mismos juegos que nos divertían cuando nuestro gato era una simple bolita de pelos se transforme en algo más doloroso y molesto en el gato adulto. La intensidad de la mordida y los rasguños de un gato adulto son muy diferentes a las del gatito, y pueden llegar a lastimarnos seriamente. Pero la culpa no es del gato sino nuestra, ya que se trata de un comportamiento que nosotros le enseñamos desde pequeño.

Los gatos que atacan nuestras manos y pies en forma imprevista suelen ser gatos que de pequeños han aprendido a que nosotros somos parte del juego. Ellos identifican nuestras manos y otras partes de nuestro cuerpo como presas a las que pueden atacar cuando deseen. Si bien este tipo de ataques no tienen la intensidad de una verdadera agresión, pueden llegar a ser molestos y dolorosos, en especial en los niños.

Es muy importante prevenir este tipo de comportamiento a futuro enseñándole al gatito que nuestras manos y nuestro cuerpo NO son una presa, y que NO forman parte del juego. Para ello existen en el mercado diversos tipos de juguetes diseñados para satisfacer las ansias de cazador de nuestro gatito: Desde simples ratoncitos de goma, cuerda o cartón; cañas y palitos con plumas en un extremo; hasta complejos juegos interactivos a pila que tienen un costo importante.

las mordidas de gran intensidad

 

Los gatitos pequeños aprenden desde muy temprana edad a regular la intensidad de su mordida con sus hermanos de camada y con su madre. Si un gatito muerde fuerte a su hermano, este chilla, y automáticamente el primer gatito afloja la mordida. Lo mismo hace la madre cuando alguno de los gatitos se entretiene de más mordiendo su cola. Si los gatitos son separados de su camada antes de las 12 semanas de vida, habrán salteado este importante aprendizaje, y es entonces cuando de adultos sus mordidas son más fuertes. Estos gatos nunca tuvieron oportunidad de aprender a regularla.

pautas de comportamiento en el juego predatorio fuera de control

Nunca permitir que los gatitos jóvenes muerdan nuestras manos o nuestros pies como parte de un juego. Tampoco incentivarlos a hacerlo por más que nos resulte divertido.

Procurar, en lo posible, no separar a los gatitos jóvenes de su camada y de su madre antes de las 12 semanas de vida.

Si los gatitos jóvenes fueron adoptados o rescatados individualmente, nosotros podemos enseñarles a regular su mordida emitiendo un chillido agudo -igual a como hacen sus hermanos de camada- cada vez que este nos muerda, o bien retirando la mano y reemplazándola con algún juguete destinado a ello, como una caña o un palito con plumas.

Nunca castigar al gato adulto por mordernos durante el juego, ya que seguramente esta mordida es el producto de un mal manejo nuestro cuando el gato era pequeño.

Si nuestros gatos adultos tienden a morder nuestras manos y pies nunca debemos castigarlos por ello. Para él, dicho comportamiento aprendido es normal. De tener gatos con este tipo de comportamientos siempre debemos consultar con un educadores felino, quien nos asesorará como será la forma correcta de modificar dicha conducta según las características de cada caso en perticular.