• Hernán Pesis | Educador Felino

¿Es conveniente utilizar barreras físicas para «reintroducir» a dos gatos que se atacan?


Durante un enfrentamiento agresivo entre dos gatos, ambos animales pueden atacarse y lastimarse seriamente, por lo tanto, separarlos físicamente mediante el uso de barreras físicas como puertas, ventanas o redes es vital en un principio.

No obstante, la utilización de estos recursos para la «reintroducción» de gatos con un extenso historial de conductas agresivas no es para nada recomendable. De hecho, es contraproducente -e inútil- desde el punto de vista del aprendizaje de ambos gatos.

Mantener a dos gatos con un historial de conductas agresivas separados, intercambiando mantas con olor o colocando platos de comida para que sus conductas agresivas decrementen, no suele servir para nada.


ENCUENTROS AGRESIVOS ENTRE DOS GATOS

Las manifestaciones agresivas entre dos gatos -incluso entre dos gatos que conviven juntos y se llevan bien- no son infrecuentes. La mayoría de los conflictos de este tipo suelen ser de baja intensidad y corta duración. En la mayoría de los casos, suelen resolverse solos sin necesidad de intervención humana. No obstante, hay ocasiones en las cuales las peleas se vuelven más frecuentes e intensas y a los tutores no les queda más remedio que intervenir separando a ambos gatos.

Separar a dos gatos que se han trenzado en una fuerte pelea es difícil y hasta peligroso para nuestra integridad. Aplaudir fuertemente o rociarles con agua muchas veces no es suficiente. En mi experiencia, el grueso cartón de una caja de embalaje grande y plegada, no solo puede interrumpir efectivamente las respuestas agresivas de ambos gatos, sino que, además, puede ayudarnos a «redirigir» a uno de ellos hacia una zona segura y alejada del otro gato.


EL USO DE BARRERAS FÍSICAS PARA «REINTRODUCIRLOS»

Para poder comprender por qué la utilización de barreras físicas (puertas, ventanas o redes) para «reintroducir» a dos gatos con un fuerte historial de peleas es inútil y contraproducente, debo explicar primero como operan ciertos mecanismos conductuales asociados con este tipo de conflictos. Aclaración: La explicación que daré a continuación es una extrema simplificación (casi absurda) de ciertos mecanismos de aprendizaje. No obstante, creo necesaria realizar esta simplificación para que resulte más fácil la comprensión al lector.


¿QUÉ ES UNA CONTINGENCIA DE TRES TÉRMINOS?

Voy a tratar de explicarlo de la manera más sencilla posible.

Las conductas, también llamadas respuestas conductuales o simplemente respuestas, se encuentran bajo el control de determinados estímulos del ambiente, llamados estímulos discriminativos. A su vez, estas respuestas se fortalecen y se mantienen debido a la influencia de otros estímulos llamados estímulos reforzadores. La presencia de un estímulo discriminativo predice que la respuesta emitida va a ir seguida de un estímulo reforzador, haciéndola más probable de ocurrir frente e dicho estímulo. Una contingencia de tres términos estaría básicamente compuesta de la siguiente manera:

  • Estímulo discriminativo (Ed) → Respuesta (R) → Estímulo reforzador (Er) El Ed predice que la R irá seguida de un Er que puede ser un estímulo o evento placentero, beneficioso, útil...

La visión de una máquina expendedora de bebidas (Ed), hace más probable que nuestra respuesta de colocar dinero y presionar el botón de selección (R) vaya seguida inmediatamente de la obtención de la lata de refresco que saciará nuestra sed (Er).


Podríamos ejemplificar la contingencia de tres términos con la siguiente situación: La conducta agresiva de ataque de un GATO A hacia un GATO B, quién huye al verlo:


En el GATO A

  • La presencia del GATO B (Ed) → Perseguir y atacar (R) → Herir o alejar al GATO B (Er)

En el GATO B

  • El ataque del GATO A (Ed) → Huir (R) → Evitar la agresión del GATO A (Er)

En ambos casos, las respuestas de ambos son más probables de ocurrir debido a que han sido reforzadas (El GATO A logra alejar al GATO B y el GATO B evitar la agresión del GATO A).


Cuando separamos a los gatos tras una barrera física, entra en funcionamiento un cuarto término llamado estímulo condicional (Ecal). Debido a la presencia de la barrera física, ambos gatos aprenden que emitir las respuestas de ataque y de huida no tiene sentido. Teniendo en cuenta que ambas respuestas poseen un alto coste (esfuerzo conductual) y que, en ambos casos, los reforzadores pierden relevancia: «si no puedo atacar, no te puedo herir» y «si no podés atacarme, no vale la pena huir» ambas respuestas entran en fase de extinción.


Así como resulta adaptativo aprender nuevas conductas, también resulta adaptativo que esas conductas desaparezcan cuando no se precisa de ellas. El mecanismo de extinción -en el caso de este ejemplo sería una extinción de Condicionamiento operante- se presenta cuando una conducta ya no va seguida de reforzamiento.


En el GATO A

  • Barrera física (Ecal) / La presencia del GATO B (Ed) → Perseguir y atacar (R) → No puede herir o alejar al GATO B (NO Er)

En el GATO B

  • Barrera física (Ecal) / El ataque del GATO A (Ed) → Huir (R) - No vale la pena escapar y esconderse del GATO A (NO Er)

Las barreras físicas que separan a dos gatos cuyas conductas agresivas han sido reforzadas históricamente terminan adquiriendo función de estímulos condicionales que predicen que las respuestas NO irán seguidas de ningún reforzador, modificando de esta manera el control original que los estímulos discriminativos ejercían sobre las respuestas agresivas de ambos gatos.

¿Esto es permanente? Por supuesto que no. Al retirar la barrera física, las respuestas agresivas reaparecen con la misma intensidad debido a que nunca se olvidaron. La extinción NO es olvido.


¿POR QUÉ ES CONTRAPRODUCENTE -E INÚTIL- LA UTILIZACIÓN DE ESTE TIPO DE BARRERAS?

Porque podríamos creer, erróneamente, que los gatos se han «calmado» y que todo ha vuelto «mágicamente» a la normalidad. Pero dicha suposición se esfuma rápidamente al retirar la barrera y comprobar que las respuestas agresivas de ambos gatos no se han modificado, sino, adaptado a la nueva situación.

Esta imagen -extraída de una revista de etología veterinaria- muestra la «técnica para reintroducir dos gatos luego de un conflicto». Esta imagen pone en evidencia la falta de conocimientos de como operan las leyes del aprendizaje: Por ejemplo, no explica ni habla del estado de privación de cada gato, de las variables disposicionales y motivacionales que están presentes en esa situación, del contexto en el cual se realiza la «reintroducción», de su historial de reforzamiento de conductas agresivas -incluyendo el programa de reforzamiento que estuvo operando en cada gato, previa intervención-, ni de la función discriminativa que adquiere la barrera (discriminación condicional), ni de la efectividad de los estímulos apetitivos que se están utilizando para que el contracondicionamiento resulte efectivo, y así un largo etcétera. Lo más probable, es que al principio los gatos intenten atacarse a través de la barrera para, finalmente, «calmarse» y comer uno frente al otro. Pero esto no garantiza que al retirar la barrera que los mantiene separados los gatos no vuelvan a manifestar sus respuestas agresivas.


¿QUÉ PODEMOS HACER MIENTRAS LOS GATOS ESTÁN SEPARADOS? Si durante el tiempo en que mantenemos separados a los gatos NO intervenimos con las técnicas adecuadas para modificar sus respuestas, las probabilidades de que al juntarlos sigan atacándose son altas.

Mientras estuvieron separados por el ventanal, los comportamientos agresivos entre Elvis y Abby fueron decrementando con el paso del tiempo, pero reaparecieron al juntarlos.


EN RESUMEN La utilización de barreras físicas para «reintroducir» a dos gatos con un fuerte historial de peleas puede condicionar nuevos comportamientos en ambos gatos: El gato que busca atacar al otro aprenderá que sus ataques son infructuosos y, probablemente, tras varios intentos terminará extinguiendo su respuesta agresiva. El otro gato, por su parte, también aprenderá que no es necesario defenderse ni escapar. Tras un tiempo separados, ambos gatos extinguirían sus comportamientos agresivos y hasta podríamos llegar a observar comportamientos asociados, erróneamente, con una integración exitosa. Sin embargo, al retirar la barrera que los mantenía separados las interacciones agresivas podrían volver a manifestarse, incluso, con mayor intensidad. ¿Por qué? Porque las respuestas, tanto de ataque como de escape, nunca se olvidaron. Simplemente, ambos gatos aprendieron a inhibir (retener) sus respuestas agresivas en presencia de la barrera física.


Si una situación conflictiva de esta naturaleza se vuelve inmanejable para los tutores, es hora de acudir lo más pronto posible con un educador profesional para que pueda realizar un Análisis Funcional del problema y, en base a dicho análisis, implementar los programas de Modificación de Conducta más adecuados para esa situación.

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