• Hernán Pesis | Educador Felino

El duelo en los gatos ¿Sufren nuestros gatos la pérdida de su compañero/a humano o felino?


El duelo es la respuesta emocional que experimentan aquellos gatos que han perdido a su compañero humano o felino con el cual han desarrollado un fuerte vínculo de apego. En el caso de los gatos, el duelo suele manifestarse a través de diversas conductas como: maullar excesivamente a diferentes horas del día o de la noche, deambular por la casa sin rumbo aparente, permanecer en aquellos sitios en donde existía algún tipo de interacción con el individuo ausente, apatía, falta de conductas de mantenimiento (acicalamiento) y de juego, desapego hacia otros miembros de la familia, etc. Dicho estado suele ser pasajero y poco a poco el gato va a volver a sus funciones habituales. Puede que alguna de sus rutinas se modifique, pero eso es esperable. El problema radica cuando los comportamiento que caracterizan este estado emocional se vuelven disfuncionales y terminan afectando el bienestar del animal.


¿CÓMO SE EXPLICA EL DUELO?

Una de las teorías que explica como se desarrolla el mecanismo de duelo fue propuesta por R. Solomon y J. D. Corbit en el año 1978 y es conocida como la teoría del «proceso oponente». Para poder entender esta teoría, vamos a hablar primero de como percibimos los colores. Si, si, no me he vuelto loco, vamos a hablar de colores.

El origen de la teoría de R. Solomon y J. D. Corbit se basa en las investigaciones del fisiólogo alemán Ewald Hering sobre la percepción cromática humana y su teoría del «proceso de oposición de colores».


Realicemos el siguiente experimento:

  1. Fijemos la vista en le centro del recuadro rojo de la izquierda durante unos 20 segundos, sin parpadear en lo posible y sin mover la vista de su centro.

  2. Pasados los 20 segundos, fijemos la vista en el área blanca de la derecha y no la movamos de allí.

¿Qué color comenzamos a percibir? ¿Cian/celeste tal vez? ¿Por qué?


Nuestra retina contiene millones de células sensibles a la luz y al color. Los fotorreceptores capaces de discriminar las longitudes de onda en colores se llaman conos. Existen tres tipos de conos, los sensibles a las longitudes de onda largas (rojos), medias (verdes) y cortas (azules). Es decir, nosotros percibimos el mundo cromático completo en base a la mezcla aditiva de solo tres colores primarios, los rojos, verdes y azules (en inglés Red, Green, Blue o RGB). Cuando nuestros conos se saturan de una longitud de onda específica, por ejemplo, la roja, los otros fotorreceptores (verdes y azules) se sensibilizan para compensar dicha saturación y permitirnos seguir percibiendo dicho color. Si de golpe interrumpimos el ingreso de las longitudes de onda rojas que afectan los fotorreceptores específicos, los otros dos tardarían un tiempo en «resetearse», generando en nuestro campo visual la percepción «fantasma» del color complementario al rojo, es decir, el cian.


El cian es el color complementario al rojo y se encuentran en el polo opuesto del círculo cromático aditivo. Esta es la explicación del por qué, al redirigir la vista fuera del cuadrado rojo por un par de segundos, percibimos su color complementario.

Todos los artefactos que emiten luz, como la pantalla de tu celu o tu laptop, emiten millones de colores que parten de la mezcla de solo tres pixeles en pantalla: el rojo, verde y azul (RGB). Podés hacer la prueba y acercar una lupa potente a la pantalla y verás que está formada por estos tres colores primarios.

Si bien, en la imagen del ejemplo, la mezcla de todos los colores aparentemente da como resultado el blanco, lo que se está viendo es el color original de la pared (que es blanca) debido a que la mezcla de los tres colores primarios, o de sus complementarios (opuestos), da como resultado la anulación total de dichos colores.


De acuerdo con este modelo, un estímulo de apego -en este caso un humano u otro gato- elicita dos respuestas emocionales simultáneas: Una respuesta «primaria» de apego, asociada con estados de seguridad, felicidad, etc. y otra «antagónica» de duelo, asociadas con tristeza, angustia, etc. La función de esta última es equilibrar a la primera (como el cian equilibra al rojo) de acuerdo al principio homeostático de «regulación emocional». A esta respuesta compensatoria se la denomina «proceso oponente». Dicho proceso explicaría los cambios conductuales asociados al duelo que observamos en nuestros gatos tras la pérdida de su compañero afectivo.


LA IMPORTANCIA DE LOS LAZOS AFECTIVOS EN EL DUELO

Con el transcurso de los años, nuestros gatos desarrollan lazos afectivos que fortalecen las respuestas emocionales de apego hacia nosotros y hacia sus compañeros felinos. Simultáneamente al fortalecimiento de estos lazos de apego, se fortalecen las respuestas emocionales antagónicas cuya función es equilibrar a las primeras de acuerdo al principio homeostático de regulación emocional que ya hemos explicado. La pérdida del estímulo elicitador de estas respuestas primarias de apego, que somos nosotros y sus compañeros felinos, deja paso libre a las respuestas antagónicas de duelo que hasta ahora se mantenían en equilibrio. Dichas respuestas emocionales se vuelven más intensas cuanto mayor haya sido el tiempo transcurrido en contacto con el estímulo elicitador afectivo y más repentina haya sido su pérdida.

Casos como el de la imagen no son tan infrecuentes. El vínculo de apego entre un gato y su tutor puede ser tan fuerte que trasciende la vida de alguno de ellos.


Si hablamos de lazos afectivos entre un gato y su tutor, no puedo dejar de recomendarles este maravilloso libro que cuenta la historia de amor y superación entre un humano y su gato. Sin lugar a dudas, el libro que más me han conmovido de todas los que he leído.


¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A NUESTRO GATO EN EL TRASNCURSO DEL DUELO?

Durante la etapa de duelo, lo mejor que podemos hacer por nuestro gato es brindarle más atención de lo habitual, proporcionándole una rutina diaria de ejercicios y actividades estimulantes como juegos interactivos, juguetes de ingenio, juegos con caña (predatorios) y de entrenamiento de habilidades. Un contexto con un déficit de actividades estimulantes para nuestro gato (déficit de reforzadores) hará más probable que su duelo tarde más en regularse.

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