• Hernán Pesis | Educador Felino

Aprendizaje por «Insight» en gatos ¿Razonamiento espontáneo de un problema o puro entrenamiento?


Insight es el término utilizado en psicología para definir al mecanismo de aprendizaje involucrado con el razonamiento espontáneo de un determinado problema y su resolución creativa. Pero no podemos hablar de insight sin antes hacer referencia al trabajo del psicólogo e investigador Wolfgang Köhler (1887-1967), quien desarrolló esta teoría.


LA TEORÍA DEL INSIGHT

W. Köhler dedicó gran parte de su carrera al estudio de la cognición e inteligencia animal. A partir de sus investigaciones con chimpancés pudo elaborar diferentes teorías respecto al aprendizaje y a la existencia de una inteligencia en animales no humanos. Sus experimentos consistían en colocar un plátano colgado de una cuerda -a una altura que estuviera fuera del alcance de los chimpancés- y varias cajas desparramadas aleatoriamente por el suelo: Luego de varios intentos infructuosos por alcanzar el plátano, los chimpancés parecían «razonar» el problema colocando las cajas debajo del plátano para así poder alcanzarlo. Para W. Köhler, la solución a este problema se producía de forma espontánea, es decir, por intuición o insight, sin la mediación de ningún tipo de aprendizaje asociativo previo basado en pruebas de ensayo y error, como afirmaban los conductistas norteamericanos de la época. Entre los años 1913 y 1920 W. Köhler dirigió varias investigaciones demostrando que los simios exhibían lo que nosotros llamaríamos: capacidad de razonamiento, creatividad e inteligencia.

La comida colocada fuera del alcance de estos chimpancés los motivaba a encontrar soluciones basadas en «razonar» la solución al problema, demostrando, de esta manera, la existencia de una inteligencia creativa espontánea. A este tipo de razonamiento W. Köhler lo denominó: «insight».


LA EXPLICACIÓN CONDUCTISTA AL FENÓMENO DEL INSIGHT

Para los conductistas el insight no era otra cosa que un encadenamiento de conductas simples -previamente adquiridas por el individuo- que motivaban la emisión de comportamientos más complejos.


La capacidad de manipular una vara, mover cajas, desenganchar objetos, como un plátano, etc. eran habilidades simples que cada uno de los chimpancés del experimento ya habían adquirido previamente. Es decir, esos animales ya poseían los prerrequisitos conductuales necesarios que les permitía encadenar dichas conductas simples para emitir comportamientos más complejos: Mover la caja debajo del plátano, subirse a ella y alcanzarlo. De hecho, los chimpancés del experimento ya habían pasado por varias sesiones de entrenamiento previo similares en ese mismo contexto.

La habilidad innata que tiene el gato para utilizar sus garras, sumado al instinto natural de la especie por investigar recovecos y guaridas, nos puede hacer pensar que el éxito que el gato obtiene en la manipulación de este tipo de juegos de ingenio se debe a un mecanismo de insight, cuando, en realidad, se trata del encadenamiento de conductas simples que el gato ya tiene insaturadas en su repertorio. Con cada ensayo, el gato aprende más rápido y resuelve el problema de manera más efectiva.


APRENDIZAJE POR ENSAYO Y ERROR

Para que un nuevo comportamiento adaptativo se instaure en un individuo se requieren de dos mecanismos básicos: variación y selección. La variabilidad conductual es la capacidad innata que tienen los organismos para actuar de diferentes maneras frente a diferentes situaciones. Esto le permite al organismo seleccionar aquellas variantes conductuales que resultan más adaptativas, extinguiendo aquellas que no lo son. De esta manera, cada individuo desarrolla un repertorio conductual basado en la selección de las variantes conductuales más adaptativas para ese contexto en particular (teoría darwiniana), fortaleciéndose y repitiéndose en situaciones similares. A este mecanismo de aprendizaje se lo conoce como aprendizaje por ensayo y error.


Los comportamientos son producto de la interacción dinámica y continua entre la variación de conductas emitidas por el organismo y la selección de aquellas variantes más adaptativas.


LA CAJA PROBLEMA DE E. THORNDIKE

Podríamos decir que la Ley del Efecto de E. Thorndike tiene una estrecha relación con la teoría darwiniana de la evolución, pero aplicada al campo del aprendizaje de nuevas conductas. Thorndike colocaba gatos hambrientos dentro de unas cajas que contaban con diversos mecanismos de «apertura», de los cuales solo uno podía abrir efectivamente la puerta. Además, colocaba un plato de comida afuera de la caja para motivar al gato a salir de la misma. Con cada ensayo, los gatos aprendían a manipular el mecanismo de salida con mayor rapidez y eficacia (representado en el gráfico por la línea azul). En los primeros ensayos, los gatos emitían todo tipo de conductas: recorrían la jaula, manipulando los mecanismos de cualquier manera, empujando las barras, tirando de las cuerdas, etc. Cuando lograban dar con el mecanismo que abría la puerta, dicha conducta se seleccionaba y la rapidez con la que el gato lograba manipular el mecanismo de salida en busca de su comida se incrementaba notablemente tras varias sesiones. El gato había logrado fortalecer la conducta más adaptativa, al mismo tiempo que había extinguido las conductas menos adaptativas para ese propósito.


EL EXPERIMENTO DE R. EPSTEIN

Si el insight fuera efectivamente un mecanismo de «razonamiento y resolución espontánea de problemas» relegado, sobre todo, a especies animales que demuestran una «mayor inteligencia» que otras especies, como son los chimpancés y los seres humanos, ¿Cómo podríamos explicar el video que replica el experimento de W. Köhler, pero con una paloma?

En este experimento de R. Epstein y colaboradores (1948) se colocó dentro de un recinto a una paloma, un plátano de juguete colgado de una cuerda (*) y una caja ubicada de forma aleatoria.

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(*) Colocar un plátano de juguete (y no otro objeto) no es otra cosa que una referencia sarcástica al experimento de W. Köler.


Antes de realizar el experimento, se entrenó en la paloma tres conductas básicas, las cuales fueron enseñadas por separado. La idea era proveerle a la paloma de los prerrequisitos conductuales necesarios para que pueda encadenar luego cada uno de ellos y ejecutar la cadena conductual completa. Estos fueron prerrequisitos:

  1. Se le entrenó a picotear un plátano de plástico, actividad que fue reforzada con un alimento apropiado para la especie.

  2. Se le entrenó a empujar una caja hacia un punto marcado en el suelo, mediante un sencillo entrenamiento de seguimiento de target. Las cajas se distribuían de forma diferente en cada sesión.

  3. Se le entrenó a subirse a la caja, mediante procedimientos de moldeamiento y reforzamiento positivo.

En el experimento se colocó el plátano de juguete colgado de una cuerda -fuera del alcance de la paloma que tenía sus alas inutilizadas- y una caja ubicada en una posición aleatoria. En el video se muestra que, al principio, la paloma varía sus conductas al igual que lo hacían los chimpancés de W. Köhler y el gato de E. Thorndike. Con el tiempo, la paloma fue fortaleciendo aquellas conductas previamente entrenadas que más se acercaban al plátano. Finalmente, las variaciones más adaptativas fueron encadenadas mediante un mecanismo simple de aprendizaje discriminativo, el cual le permitía a la paloma emitir la cadena conductual completa y alcanzar el reforzador con mayor rapidez a medida que transcurrían los diferentes ensayos. Este experimento demostró que la solución de un problema no se debe a un «razonamiento espontáneo y creativo» o a una «inteligencia especial» sino a la historia de aprendizaje del individuo la cual incluye los prerrequisitos conductuales necesarios para llevar a cabo el encadenamiento de conductas más simples que le permiten al animal llegar a su reforzador.


Una conducta compleja conformada por varios componentes conductuales más simples que se emiten secuencialmente se denomina cadena conductual.


LOS GATOS Y EL APRENDIZAJE POR INSIGHT

¿Y los gatos que nunca han sido entrenados para abrir puertas, ventanas, heladeras y cajones, y sorprenden a sus tutores realizando estas hazañas de forma aparentemente «espontánea»? ¿O aquellos que nunca han tenido contacto juguetes de ingenio y parecen encontrar la solución de forma «espontánea», manipulándolos hábilmente hasta obtener el premio de su interior? Los gatos también poseen un repertorio tanto innato como aprendido de prerrequisitos conductuales que les permite encadenar conductas simples para poder emitir conductas más complejas, las cuales no se encuentran naturalmente en su repertorio.

¿Este gato aprendió a abrir la puerta apelando a su «creatividad espontánea»? No. El gato ya sabía saltar y prenderse del picaporte. Seguramente, en alguno de sus ensayos logró efectivamente accionar el picaporte que le permitió abrir la puerta y salir al exterior (reforzador).


RESUMEN

Los gatos, como otras especies de animales, poseen en su repertorio conductas adquiridas a lo largo de la filogenia de su especie o durante la ontogenia de la misma, que permite la ejecución de cadenas conductuales más complejas. Cuantas más habilidades aprenda un gato, más comportamientos complejos podrá emitir.

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