• Hernán Pesis | Educador Felino

¿Cuáles son los 5 rasgos de personalidad más distintivos en los gatos?


La personalidad de un gato está conformada por su temperamento (conjunto de patrones de comportamientos heredados correspondientes a la filogenia de su especie) y por su carácter (conjunto de patrones de comportamientos adquiridos a lo largo de la ontogenia del individuo).

En resumen, la personalidad de un gato es la suma de su temperamento (heredado) y de su carácter (adquirido).



ESTUDIOS SOBRE RASGOS DE PERSONALIDAD EN ANIMALES NO HUMANOS

Se han realizado numerosos estudios sobre rasgos de personalidad en animales no humanos, la mayoría de ellos centrados en las especies evolutivamente más cercanas a nosotros, como orangutanes, gorilas y chimpancés. Cabe destacar que, debido a su utilidad para ciertos trabajos y actividades deportivas, estos estudios se han realizado también en perros.

Gracias a las redes sociales, los gatos han adquirido una notable popularidad como animales de compañía. Por esta razón, los rasgos de personalidad más distintivos de esta especie también han sido foco de atención de los investigadores en estos últimos años.


ESTUDIO DE LOS RASGOS DE PERSONALIDAD EN EL GATO DOMÉSTICO

La mayor investigación sobre rasgos de personalidad en esta especie se llevó a cabo en Australia del Sur y Nueva Zelanda en el año 2017. Para esta investigación se tomaron los datos de aproximadamente 2000 gatos domésticos, implementando para ello cuestionarios estandarizados que los tutores recibían de los investigadores y que debían de rellenar de acuerdo a los comportamientos observados en sus gatos.

La personalidad de un gato es el producto de múltiples variables. ¡Ocho gatitos de una misma camada pueden desarrollar personalidades totalmente diferentes de adultos!


Este cuestionario estuvo basado en el modelo de Costa y McCrae de 1999 denominado: FFM (Five Factor Model), diseñado originalmente para ser aplicado en humanos y que incluye los siguientes rasgos de personalidad: Neuroticismo, Extraversión, Apertura, Amabilidad y Responsabilidad. Este modelo tuvo que ser adaptado para su aplicación en felinos, siendo los 5 rasgos definitivos:

  1. Neuroticismo.

  2. Extraversión.

  3. Dominancia.

  4. Impulsividad.

  5. Cordialidad.

En mi opinión, esta investigación presenta varios defectos metodológicos:

  1. Estuvo basada en las observaciones de un grupo de voluntarios sin un entrenamiento básico en observación de parámetros de respuestas.

  2. Dichas observaciones fueron realizadas a sus propios gatos y en sus propios hogares. Por lo tanto, el historial de aprendizaje, no solo de los felinos sino también de los tutores, podría haber interferido con la objetividad de dichas observaciones.

  3. La implementación de cuestionarios estandarizados obliga a la generalización de observaciones que, muchas veces, podrían desviarse del estándar propuesto, afectando de esta manera la veracidad de los resultados.

  4. Los voluntarios que participaron en el experimento eran de países con culturas muy similares. Por lo tanto, me pregunto si, en países muy diferentes como Sudamérica o Japón, los resultados hubieran sido los mismos.

En mi opinión, la única manera de entender y explicar la personalidad de un gato es atendiendo a sus variables individuales y no mediante la implementación de cuestionarios generalizados a TODOS los gatos.


La personalidad según el Análisis Funcional de la Conducta

Para el Análisis Funcional de la Conducta, la personalidad no es otra cosa que un: «repertorio básico de conductas o patrones de comportamientos relativamente estables en el tiempo y que se dan en un amplio número de situaciones estimulares. Son estables debido al gran número de veces que se han reforzado las respuestas que conforman este repertorio; como en cualquier otro caso, cuanto mayor sea el número de ensayos de esas respuestas, mayor probabilidad de que se emitan cuando aparezca el estímulo de control, y más fácil será su generalización a contextos diferentes. No hay que olvidar que un individuo se comporta de forma estable y predecible (acorde a su personalidad, dirían los defensores de los modelos de rasgo) cuando los contextos son invariantes, es decir, similares a aquellos en los que se han desarrollado. Sin embargo, en con textos desconocidos la posibilidad de predecir (o auto predecir) la conducta de un individuo disminuye en consonancia a lo diferente que sean respecto a los habituales. En este sentido, se entiende que se puedan encontrar afirmaciones del tipo «Nunca me imaginé que sería capaz de hacer esto» cuando una persona describe cómo se comportó en una situación totalmente desconocida: por ejemplo, alguien que se describe como «muy cauto» y se lanza al agua cuando ve a una persona que se está ahogando o, en el caso de una persona que tiene a gala ser «muy sincero», mentir ante una acusación de la que se derivan consecuencias muy graves. La palabra «personalidad» hace referencia a conjuntos de comportamientos, que, como tales, han sido moldeados por el entorno y están principalmente bajo su control. El carácter innato de la personalidad, así como su su puesto valor explicativo de la conducta, son, por tanto, otra muestra de la confusión conceptual que desborda la psicología.»

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Definición extraída del libro: Análisis funcional de la conducta humana. Concepto, metodología y aplicaciones, de la Dra. María Xesús Froxán Parga y colaboradores. Ediciones Pirámide.


Repasemos estas 5 etiquetas pero desde una perspectiva, si se quiere, más funcional:


1. NEUROTICISMO

Dentro de esta categoría podemos incluir a aquellos gatos que presentan una alta probabilidad de manifestar respuestas emocionales intensas frente a situaciones estimulares inestables. Estos gatos tienden a emitir conductas de evitación y escape a dichas situaciones, las cuales terminan fortaleciéndose y repitiéndose debido a mecanismos de reforzamiento negativo.

Los gatos que entran dentro de esta categoría suelen manifestar respuestas asociadas con timidez, inseguridad, ansiedad y temor frente a los estímulos desconocidos. El contexto ambiental ideal para estos gatos debería contar con lugares en la casa que ellos perciban como zonas seguras y desde donde puedan regular su estado emocional adverso de forma adaptativa, es decir, manteniendo el control de la situación estimular desde ese lugar de seguridad. Por ejemplo, esconderse debajo de la cama cuando aparecen extraños en la casa puede que a ese gato le resulte funcional en ese momento. Esta conducta evitativa decrementa rápidamente su ansiedad. No obstante, el mantener dicha conducta evitativa puede terminar convirtiéndose en un comportamiento disfuncional a largo plazo. Lo ideal, en estos casos, sería diseñar un circuito de pared que contenga cajones (refugios) que le permitan al gato mantener el control de la situación pero desde un espacio de seguridad privilegiado (altura) y desde donde, además, pueda desplazarse de un punto a otro de su territorio sin tener que entrar en contacto directo con los estímulos aversivos (personas).

El diseño de esta circuito en altura tuvo dos objetivos funcionales: Permitirle a esta gatita rescatada y con mucho temor a la presencia de humanos tener una visión general de su entorno, pero desde un espacio seguro (el cajón ubicado en altura). Y, a su vez, permitirle el libre desplazamiento de una punta del living a la otra sin necesidad de entrar en contacto con humanos. Partiendo de esta modificación funcional, comenzamos luego el trabajo de desensibilización que logró decrementar notablemente su respuesta de temor.


2. EXTRAVERSIÓN

Llamamos Extraversión al conjunto de comportamientos de acercamiento que un gato suele manifestar en presencia de humanos, otros gatos y otros animales. Es la misma interacción social que el gato mantiene con estos estímulos es lo que refuerza dichos comportamientos de acercamiento.

Los gatos más extravertidos pueden disfrutar de la compañía de personas desconocidas y ajenas a su grupo familiar.


Los gatos extravertidos suelen ser activos, curiosos, vigilantes y decididos. Parecen disfrutar de la interacción con otros individuos, probablemente debido al historial de aprendizaje en donde las interacciones sociales se han condicionado apetitivamente y adquirieron, con el tiempo, función reforzadora.

Uno de mis clientes paseando a su gata. El entrenamiento de paseo es altamente estimulante para muchos gatos, pero debe ser supervisado por entrenadores felinos con conocimiento y experiencia en este tipo de actividades.


Los gatos extravertidos necesitan un contexto estimulante desde el punto de vista físico: acceso a balcones, terrazas y jardines (con protección); a circuitos en las paredes que les permitan saltar y trepar; a compañeros felinos con quienes interactuar; y a rutinas de actividades, como juegos con caña, entrenamiento de habilidades o paseos con pretal. Si no mantenemos estimulados a estos gatos, probablemente busquen estimularse ellos mismos mediante comportamientos que puedan resultar problemáticos para nosotros (demandas de atención, destrozos, etc.) o disfuncionales para ellos (sobre acicalamiento, estereotipias, etc.).


El polo opuesto a la extraversión sería la intraversión. Los gatos introvertidos serían aquellos difíciles de estimular y que se vuelven más apáticos y sedentarios con el tiempo.


3. DOMINANCIA

Los comportamientos de hostigamiento y agresividad dirigidos hacia otros gatos, otros animales de la casa, visitas e incluso hacia los mismos tutores, pueden entrar dentro de esta categoría. No obstante, muchas de estas conductas no tienen ninguna relación con un rasgo dominante por parte del gato, sino todo lo contrario. Para evitar confusiones, es muy importante comprender la distinción entre la forma y la función de la conducta.

Forma vs. Función

Las conductas pueden analizarse según diversos parámetros, como son su frecuencia, intensidad, duración, esfuerzo, latencia, etc. Uno de los parámetros -el más importante si se quiere- es su función. Tanto la conducta a analizar como aquellos estímulos del ambiente antecedentes y consecuentes a la misma cumplen un papel (como el papel que cumple un actor o actriz en una película). A este papel lo denominamos función. Por ejemplo, que nuestro gato se acerque al sillón, se afiance en sus dos patas traseras y con las delanteras comience a rascarlo constituye la forma de la conducta. Pero una misma forma puede adquirir distintas funciones según el contexto en el cual dicha conducta se manifieste: En nuestra presencia, por ejemplo, su función podría ser la de llamar nuestra atención. A determinadas horas del día, la de dejar su marca olfativa. Luego de un juego intenso con su compañero felino, la de regular el estado de tensión del momento; etc. A su vez, diferentes formas de conducta podrían adquirir la misma función (clases operantes): Maullar exageradamente, rascar el sillón, morder los cables, mordernos a nosotros, perseguir a su compañero felino, constituyen diferentes formas de conducta cuya función podría ser la misma: llamar nuestra atención.


Que un gato hostigue a otro acechándolo, persiguiéndolo, acorralándolo y pegándole, constituyen distintas formas de conducta cuya función podría ser, por ejemplo, la de llamar nuestra atención. Distraer al gato «dominante» con algún juego podría, en este caso, reforzar su comportamiento. Sobre todo, si lo que busca ese gato es obtener nuestra atención mediante la emisión de esas conductas agresivas. en este ejemplo, la función de la conducta no de «dominancia» sino de demanda.


4. IMPULSIVIDAD

Eysenck (1997) define la impulsividad como: «la forma de actuar rápida e irreflexivamente, con prioridad a las ganancias presentes y sin importar las consecuencias a mediano y largo plazo». Un gato impulsivo se acercaría a estímulos desconocidos que podrían llegar a ser potencialmente peligrosos. En estos casos, en el historial de aprendizaje de estos gatos pudieron haberse condicionado repetidas veces este tipo de respuestas impulsivas con algún tipo de consecuencias reforzantes, y por eso se han fortalecido.

Los gatos con rasgos impulsivos pueden salir a explorar zonas urbanas, adentrándose en lugares y enfrentándose a situaciones que pueden llevarlos a sufrir accidentes mortales.


La definición funcional de impulsividad tiene varias aristas y son complejas de explicar sin una formación previa en Análisis Funcional de la Conducta. Basta decir que la impulsividad en el gato podría definirse como un «patrón de comportamientos que se caracterizan por una baja latencia entre el estímulo discriminativo, que puede ser conocido o novedoso, y la respuesta operante de acercamiento hacia el mismo».


5. CORDIALIDAD

En este rasgo podemos incluir aquellos gatos sociables, amigables, afectivos y que disfrutan de la compañía humana y de otros animales. Este tipo de personalidad se forja, sobre todo, durante el denominado período sensible de socialización, que en el gato abarca desde la 2da a la 7ma semana de vida aproximadamente. Es importante recalcar que un gato que no ha pasado por experiencias positivas durante este período NO está condenado a tener una personalidad poco cordial. Un gato adulto puede aprender a socializar tardíamente con la guía adecuada.

Una pobre socialización temprana, condiciones ambientales adversas y un componente genético (temperamento) pueden dar como resultado el polo opuesto ala cordialidad, es decir, gatos con un temperamento nervioso, irritable y con completamientos agresivos hacia las personas u otros animales.


RESUMEN

En mi opinión, agrupar una serie de comportamientos generales, para luego etiquetarlos en 5 rasgos principales que, supuestamente, definen la personalidad de TODOS los gatos, me parece divertido, pero con muy poco valor científico.

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