reubicación de gatos

una realidad que debemos contemplar

Hace un par de días, en una radio a la cual fui invitado para hablar sobre mi trabajo -Trotamundo Mascotas en Radio Libre AM 890- me preguntaron si todos los casos sobre problemas de comportamiento felino tenían solución. Mi respuesta fue que SI, que el 100% de los casos tenían solución para el gato, pero que no siempre era la solución esperada por la familia. Observando la cara de incertidumbre del conductor del programa ante mi respuesta, le dije que para poder comprender mi declaración primero debía explicar cuál es el objetivo que rige todo mi trabajo como educador felino.

Muchos de los comportamientos que tienen nuestros gatos, que no comprendemos o incluso nos molestan, se deben a que vemos a los felinos desde un punto de vista humano, siendo para ellos comportamientos absolutamente normales. Por ejemplo, si nuestro gato araña nuestro sofá favorito no lo hace porque tiene un problema de comportamiento, ya que ese es su comportamiento natural y necesario. Para nosotros el sofá tiene un valor que para el gato no lo tiene. Es por ello que prefiero hablar de comportamientos deseados y no deseados, y no de problemas de comportamiento en general.

Todo mi trabajo como educador felino tiene como base y objetivo fundamental lograr el bienestar del gato. Tengo un profundo amor y empatía por los gatos, producto de años de rescatar y trabajar con ellos. Antes que adiestrador profesional, soy proteccionista, activista y defensor de los derechos animales. Es por eso que todas las decisiones que suelo tomar durante un programa de adiestramiento tienen como objetivo principal lograr el bienestar del gato, aunque dichas decisiones no sean las mejores para los humanos que viven con él.

 

La reubicación de un gato es una realidad a la cual debemos enfrentarnos luego de agotar todos los recursos. Afortunadamente este tipo de situaciones ocurren en muy pocos casos, 1 de cada 100, pero es una realidad que hay que contemplar al trabajar con felinos debido a su naturaleza fuertemente territorial y propensa a padecer problemas de ansiedad fácilmente.

El gato y su territorio

Todos aquellos que tenemos y trabajamos con gatos sabemos lo territoriales y recelosos que son de sus posesiones, algo lógico si conocemos como es su verdadera naturaleza salvaje. Para poder entender más sobre este tema pueden leer mi artículo en este mismo sitio:

Los campos territoriales del gato.

Ningún felino acepta de buen grado a un compañero, por lo menos al principio. Otro gato no es visto como un futuro compañero de juegos sino como un usurpador de sus más preciadas posesiones. Si bien solemos leer que adoptar dos gatos es mejor que uno, tenemos que tener en cuenta también que esto es cierto, siempre y cuando estos gatos logren aceptarse mutuamente.

 

Adoptar dos gatitos de la misma camada, o bien de camadas diferentes pero criados juntos y socializados correctamente, es una excelente decisión, ya que crecerán y vivirán toda su vida como excelentes compañeros. Estos gatos jugarán entre ellos, desgastando los excesos de energía, y se acompañarán en aquellos momentos donde la familia se encuentre ausente. Los problemas derivados del aburrimiento y de la ansiedad en este tipo de situaciones se reduce notablemente. El problema es cuando adoptamos a un gato, o gatito, teniendo ya en nuestras casas otro gato. Es en estas situaciones donde las presentaciones deben hacerse con cuidado y preferentemente bajo la supervisión y consejos de educadores felinos, con el fin de lograr una buena cohesión social entre ellos, evitando enfrentamientos que pudieran derivar en una futura intolerancia difícil de revertir.

Particularmente, como educador felino y director de una ONG de protección y rescate, he trabajado adaptando gatos en situaciones complicadas. Algunas adaptaciones y presentaciones llevaron menos tiempo, y otras más tiempo, pero en todos los casos los resultados fueron positivos. Lamentablemente los tiempos los ponen los gatos, y más allá de las técnicas, métodos y libros sobre el tema, existen situaciones inmanejables donde dos gatos con un fuerte y marcado instinto territorial jamás podrán llevarse bien bajo el mismo techo. Mantenerlos juntos en una misma casa es cruel y egoísta, ya que dos gatos intolerantes entre sí, que no pueden evitarse ya que conviven limitados por muros, manifestarán todo tipo de problemas de conducta y de salud. Además del estrés que supone para la familia manejar diariamente este tipo de situaciones. Un ejemplo de una adaptación complicada pero positiva es la que describo en este artículo de este mismo sitio:

EDF en la práctica: Maura y Thorin.

El desconocimiento de los métodos correctos de presentación y adaptación felina, malos consejos profesionales, personalidad individual de cada uno de los gatos, mala o nula socialización y mala gestión de las conductas durante las presentaciones, son alguna de las causas por las cuales dos gatos se vuelven intolerantes entre sí. Es en estas situaciones extremas en las cuales la reubicación de uno de ellos, obviamente el más nuevo, es la mejor opción si pensamos en el bienestar de los gatos, aunque esta decisión no sea la mejor para la familia. Mantener dos gatos bajo estas condiciones es contraproducente para los gatos y para los humanos.

egoísmo altruista

No solo debemos contemplar la reubicación de gatos en este tipo de situaciones. Existen proteccionistas con buenas intenciones pero que no tienen los conocimientos adecuados. Estas protectoras capturan, esterilizan y mantienen gatos ferales en jaulas a la espera de ser adoptados, con la errónea creencia que bajo estas condiciones los gatos más ferales terminarán socializados a la fuerza. Todo lo contrario, estos gatos terminan somatizando todo tipo de problemas de ansiedad y de salud, y una vez adoptados no logran adaptarse al ámbito doméstico y terminan abandonados o devueltos. Un gato feral que no tuvo contacto con humanos NO puede domesticarse ni amenazarse de este modo. Mantenerlo bajo estas condiciones, y darlo en adopción, es un acto egoísta y cruel para el gato. Me ha tocado vivir este tipo de situaciones, donde familias con toda la buena intención del mundo adoptaron gatos sumamente ferales en este tipo de lugares, y terminan siendo inmanejables por ellos. En todos estos casos la reubicación del gato en colonias controladas por nosotros -lamentablemente estas protectoras no dan información de donde capturan a los animales- fue la única opción antes de que al animal fuera abandonado en cualquier lado. A muchos de estos gatos los seguimos viendo, alimentando y revisando.

¿En qué situaciones deberíamos pensar en reubicar a un gato?

La incorporación de un nuevo individuo en grupos que ya cohabitan cohesionados desde hace tiempo, no es muy bien vista. Incluso, hay gatos que son menos tolerantes a compartir su territorio con otros gatos. Más allá de las presentaciones correctamente realizadas, y de todo lo que podemos hacer para que el nuevo individuo sea aceptado, puede ocurrir que esa aceptación no se dé, y mantener a estos gatos conviviendo bajo el mismo techo sea un motivo de ansiedad y de problemas para todos los gatos. De ocurrir este tipo de situaciones, que incluyan síntomas de ansiedad o de agresiones entre sí, es cuando deberíamos contemplar la posibilidad de reubicar al nuevo gato.

Griselda fue rescatada junto a sus 4 cachorros por nuestra agrupación Gatos Libres. Los 4 fueron dados en adopción responsable, y Griselda, al ser una gata dócil y socializada se quedó a vivir con nosotros.

Esta gatita, súmamente feral, fue esterilizada, desparasitada, vacunada y revisada. Luego de recuperarse de la anestesia fue liberada en la colonia que se encuentra bajo nuestro control. Este es un ejemplo de una gata feral que no podría adaptarse jamás a vivir en un ámbito doméstico.