territorio felino

Siempre digo que el gato y su territorio vienen en el mismo paquete. Esto es debido a la importancia que tiene para nuestros gatos el control de su territorio, y cuan enriquecido debe estar para satisfacer sus necesidades básicas y así evitar las conductas indeseadas relacionadas con fallas en esta necesidad. 

 

Podemos clasificar tres grandes grupos territoriales:

Territorios extensos con recursos escasos, distribuidos por todo el territorio. Esta configuración territorial da como resultado animales asociales y solitarios, tal como ocurre con los gatos salvajes.

Territorios menos extensos, pero con recursos asegurados y concentrados. Esto lo vemos en las colonias felinas callejeras, en donde los gatos se adaptan a convivir en grupos más o menos extensos debido a que sus recursos alimenticios están asegurados y fundamentalmente concentrados en un mismo lugar.

Territorios muy acotados y recursos asegurados. Como ocurre con los pequeños grupos familiares de gatos domésticos en donde la domesticación dio como resultado gatos con conductas relativamente sociales.

En este artículo vamos a concentrarnos en el territorio de nuestros gatos domésticos, es decir, la tercera clasificación.

Dentro del territorio de un gato -nuestro hogar- existen diversas zonas, o campos territoriales, los cuales están destinados a distintas funciones: juego, caza, acicalamiento, descanso, eliminación, alimentación. En la naturaleza estos campos territoriales suelen estar diseminados a lo largo de varias hectáreas, mientras que en las ciudades están limitados por las mismas estructuras artificiales construidas por el hombre. Los gatos domésticos de interior también establecen campos territoriales dentro de su casa, los cuales por razones obvias de lugar se encuentran mucho más acotados.

El conocido zoólogo y especialista en felinos Paul Leyhausen dice que: El territorio de un grupo de gatos debe entenderse como la suma de los territorios individuales de cada uno de los gatos que componen el grupo. Entendiendo este concepto podemos inferir el por qué muchas veces surgen conflictos territoriales en estos grupos.

Es importante destacar que los gatos domésticos castrados, sean machos o hembras, son mucho más tolerantes a compartir estos campos territoriales con otros individuos del mismo grupo. Esto se debe a que en los gatos domésticos castrados las dos causas primarias de conflictos territoriales que son el alimento y la búsqueda de pareja no existen.

 

los campos territoriales en los gatos

La etología clásica (Heymer, 1977) hablaba de un gran territorio para el gato: Una superficie comprendida al interior del área vital típica de un animal, la cual es delimitada por marcas y defendida frente a congéneres. Sin embargo, estudios posteriores (Wesler-Wiley, 1979) definieron al territorio del gato como un conjunto de campos territoriales con funciones bien definidas: El espacio empleado por el animal es dividido en un número variable de superficies o volúmenes empleados en el marco de una función comportamental.

 

Estos campos territoriales pueden ser más o menos extensos y podrían cambiar de lugar según las necesidades del individuo. Además se sabe que están unidos por corredores que los gatos utilizan para desplazarse de uno a otro. Esta serie de campos territoriales y corredores conforman el mapa mental que elabora el gato de su espacio territorial. Este espacio está señalizado por marcas, tanto de olor como visuales, las cuales emplea el gato para comunicar su presencia a otro gato o bien como identificación de los objetos y elementos de su pertenencia.

 

Podemos separar tres grandes campos territoriales:

  • El campo de actividad.

  • El campo de aislamiento.

  • El campo de agresión (también llamado espacio crítico).

 

Conocer cuales son estos campos territoriales nos servirá para poder enriquecer el ambiente de nuestros gatos, imitando en lo posible estas características territoriales que se dan naturalmente.

Es interesante destacar que el espacio crítico, o espacio personal, no se limita a un lugar físico en concreto sino a un espacio virtual en torno al gato el cuál puede llegar a ser de varios o escasos metros. Un gato con mucho temor por ejemplo creará un espacio crítico en torno a él. El ser atravesado por otro gato o animal podría desencadenar un feroz ataque. El tamaño de este espacio variará según la naturaleza genética del gato, su estado de salud y sus experiencias recientes y pasadas.

 

Estudio de campos territoriales realizado por el experto en gatos Roger Tabor. Nótese las dimensiones, mucho más extensas, de las áreas de patrullaje que abarcan los machos con respecto al de las hembras. Existen zonas de solapamiento entre los territorios que patrullan los machos. En estas zonas es donde se dan los encuentros que pueden terminar en disputas. En cada territorio existen zonas delimitadas para diversas funciones las cuales son conocidas como campos territoriales.  

Fuente: cosasdegatos.es

el campo de actividad

El campo de actividad de los gatos incluyen actividades como caza, juego social, apareamiento, alimento y eliminación. Algunas de estas zonas pueden cambiar de lugar según las necesidades del gato. Cabe destacar que en un gato de interior castrado la zona de juego y caza se superponen, y la de apareamiento desaparece. Si bien algunas zonas pueden superponerse entre sí, las de eliminación y la de alimentación siempre deben mantenerse separadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

Es conveniente que en nuestros hogares los gatos tengan sus campos delimitados. La actividad de juego sería ideal establecerla en un espacio destinado para tal fin, como el living donde están todos sus juguetes y su trepador. Separar el campo de alimentación (Pote de comida y agua) del de eliminación (Bandeja sanitaria) es muy importante. Es probable que si la comida y el agua se encuentran muy cerca de la bandeja sanitaria el gato se niegue a comer. Esto no lo hace para molestarnos, sino por un tema instintivo de supervivencia, ya que el olor de la bandeja -aún más si está sucia- podría llegar a interpretarse por nuestros gatos como una alarma de contaminación de su alimento.

De tener un solo gato en nuestra casa, bastaría con separar su plato de agua y comida de su bandeja sanitaria un par de metros. De tener más de un gato, mi recomendación sería colocar varios platos de comida distribuidos por diferentes áreas, varias fuentes de agua separada de la comida, y por lo menos una bandeja sanitaria por gato. Pero lo más importante es delimitar la zona de alimentación separada de la de eliminación. De persistir el conflicto territorial siempre se debe consultar con un educador felino quién podrá asesorarlos cual sería la mejor distribución territorial para cada caso en particular.

 

el campo de aislamiento

El campo de aislamiento es utilizado por el gato para aislarse de otros gatos y de nosotros. Este campo es utilizado para descansar y reponer energías, para dormir, o bien para realizar otras actividades como acicalarse o amamantar en el caso de las gatas. Es importante aclarar que algunos gatos afiliados entre sí y que se llevan bien pueden descansar y dormir juntos sin inconvenientes. Un gato herido también buscará una zona aislada donde permanecer solo, ya sea para reponerse o para morir. Reponer energías mediante el descanso es fundamental para el gato, más aún siendo un cazador solitario que depende de su resistencia física para poder sobrevivir. Una gata embarazada buscará un lugar aislado y tranquilo para parir y amamantar. Incluso, es probable que una vez haya parido su camada, la mueva a otro lugar para evitar que la sangre y los restos de placenta atraigan depredadores. Los gatos heridos recurren a zonas aisladas para poder reponerse, o incluso morir ya que en la naturaleza, cualquier signo de debilidad o herida visible es una señal que puede llamar la atención de sus depredadores y competidores. Otra costumbre que tienen los gatos es cambiar de madriguera todos los días, de ese modo no saturan de olor dicho lugar y evitan ser rastreado por depredadores. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En nuestros hogares debemos respetar estos campos de aislamiento. Cuando el gato descansa, duerme, o se acicala, debemos respetarlo y no molestarlo. Así mismo, si vemos que alguno de nuestros gatos se mantiene aislado, algo que nos pueda resultar poco común en su personalidad, deberíamos consultarlo con nuestro veterinario ya que podría estar sufriendo algún malestar físico. Las zonas de siesta y acicalamiento de cada uno de mis gatos, por ejemplo, cambian según el día y la hora.

 

el campo de agresión o espacio crítico

El campo de agresión no suele ser un lugar en concreto, como lo es el de alimentación o el de eliminación. Sino más bien un campo que genera el gato en torno a él, cuando está asustado, enfermo, estresado o enfadado. Es un campo virtual más o menos extenso en torno al gatoque al ser traspasado, desoyendo sus señales de advertencia, puede desencadenar un feroz ataque. En el caso de las gatas y sus crías, la zona de aislamiento puede convertirse también en un campo de agresión si alguien intentara acercarse a sus crías.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La distancia crítica de un gato puede cambiar según el entorno y los estímulos percibidos en ese momento. Un gato con una distancia crítica nula, que disfruta de nuestras caricias y contacto, puede llegar a ampliarla considerablemente en presencia de una veterinario (estímulo aversivo) y desencadenar una agresión incluso hacia nosotros. Esto es mal interpretado como una venganza por haberlo llevado a la clínica, pero nada de esto es cierto. Esto es debido a la baja neotenia que tienen nuestros gatos domésticos, y es su naturaleza la que los hace comportarse de esta manera. No es culpa del gato.

Existen métodos y técnicas para ir ganando terreno en este campo de agresión, especialmente en gatos asustadizos o desconfiados, brindándole poco a poco mayor confianza hacia nosotros. Estas técnicas deben ser aplicadas y supervizadas por educadores felinos con experiencia.

las marcas territoriales

Los campos territoriales se encuentran conectados entre sí por corredores, los cuales, como vimos anteriormente son utilizados por el gato para desplazarse entre sus dominios. Esta red de corredores y de campos territoriales conforman un mapa mental en el gato, el cual es más o menos estable. Cualquier modificación significativa del mismo podría desencadenarle mucho estrés, algo que solemos ver en nuestros gatos durante una mudanza, donde todos esos corredores y campos territoriales desaparecen de golpe.

 

El gato reconoce como propio, y deja constancia de su dominio sobre estos campos territoriales, a través de tres tipos de canales:

 

El canal visual. Mediante diferentes posturas corporales defensivas, ofensivas y de calma, y mediante las marcas de sus garras sobre los distintos objetos de su entorno

 

El canal auditivo. A través de todo un repertorio de vocalizaciones de advertencia.

 

El canal olfativo. Seguramente el más importante de los tres, y que se manifiestra mediante la marcación de objetos y animales con unas sustancias químicas denominadas feromonas. Estas feromonas son analizadas con un órgano especial que tienen nuestros gatos -órgano vomeronasal- y contienen un crisol de información que puede ser interpretada sólo por ellos (marcación intraespecífica).

 

Las marcas que dejan los gatos a través de estos canales están destinadas fundamentalmente a comunicar su presencia a otros gatos, y al reconocimiento de los elementos del territorio como de su propiedad.

 

marcas olfativas

 

Las feromonas segregadas por las glándulas interdigitales de sus patas, que son depositadas al rasguñar sobre los diferentes objetos de sus territorio, se complementan con las marcas visuales de sus garras. Este tipo de marcas suelen verse sobre superficies verticales y constituyen un claro aviso de que esa zona tiene dueño. Es una marca territorial dirigida hacia otro gato.

Las feromonas de la zona lateral de su cabeza y de la barbilla principalmente le sirven para marcar los objetos como parte de su propiedad, ya que al olerlos les resultan familiares. Estas marcas producen en el gato una sensación de bienestar y familiaridad con aquellos objetos marcados. Una característica interesante en este tipo de marcajes es que intervienen en él varios tipos de feromonas. Algunas destinadas al reconocimiento de un objeto como de su propiedad y otras al reconocimiento de individuos como parte de su grupo social. Sería algo como una identificación u olor grupal que comparten todos los miembros de una familia, independientemente del olor individual de cada uno de ellos.

Las feromonas de sus sacos anales son emitidas como señal de alarma ante un potencial peligro que le ocasiona un fuerte estrés.

Las marcas de orina en forma de rocío que realizan los machos enteros en superficies verticales (También las hembras pero en menor medida) también constituyen una marca territorial fuerte hacia otros gatos, lo mismo que las heces. Estas marcas desaparecen en machos castrados antes de la pubertad, y van mermando en machos castrados tardíamente. De persistir se deberá consultar con un educador felino quién trabajará en la modificación de dichas conductas mediante las técnicas de condicionamiento adecuadas.

En síntesis. El territorio de un grupo de gatos es la suma de los territorios individuales de cada uno. Y cada territorio está subdividido en múltiples campos territoriales con diversas funciones. Estos pueden cambiar y hasta compartirse con otros individuos en determinadas ocasiones. Tener en cuenta estas divisiones tratando de respetarlas dentro de nuestros hogares es fundamental para lograr un mayor bienestar para nuestros gatos.