vías de escape

Si bien los gatos salvajes no son animales totalmente asociales, viven su vida de forma solitaria, patrullando diariamente grandes extensiones de su territorio en busca de presas, guaridas y hembras, recursos importantes para su supervivencia. No cazan en grupos, ni tampoco toleran la presencia de otros gatos que puedan competir por esos recursos.

 

En territorios más acotados, como son nuestras ciudades y nuestros hogares, los gatos pueden formar verdaderos grupos sociales más o menos numerosos, en especial si su principal recurso que es el alimento está asegurado. Las jerarquías dentro de estas colonias felinas existe, pero no de la misma manera en las que podemos observarlas en los perros. Estas jerarquías no son lineales, ni tampoco responden a la presencia de un alfa.

 

Las colonias callejeras nacen a partir de un grupo de hembras que se establece alrededor de su principal recurso -comida- y luego crecen en número de individuos. En dichas colonias existe comunicación y cooperación mutua, de ahí que podamos decir que en determinadas condiciones los gatos pueden formar verdaderos lazos sociales. Los individuos que no pertenecen a la colonia no son muy bien recibidos, y generalmente suelen ser ahuyentados por los machos de la colonia, muchos de ellos hermanos. Algunos individuos externos a la colonia son insistentes, y luego de un tiempo pueden llegar a ser aceptados por el grupo. Pero a otros no les queda otro remedio que huir.

 

Déspotas es como se les llama a aquellos gatos que dentro de una colonia utilizan la fuerza para amedrentar a los gatos más temerosos del grupo. Estos gatos infunden temor y suelen adueñarse de los recursos más valiosos. Es así como se establecen las jerarquías no lineales felinas, donde A puede dominar sobre B, C, y D, pero D puede dominar sobre B y no sobre C.

Lo cierto es que en una colonia callejera, aquellos individuos amedrentados por estos déspotas los cuales muchas veces forman coaliciones de varios miembros (la mayoría hermanos), siempre tendrán la posibilidad de escapar y desplazarse hacia otra colonia. El problema radica dentro de nuestros hogares donde los gatos conviven todos juntos entre paredes que limitan sus desplazamientos y no tienen la posibilidad de escapar o esconderse frente a este tipo de situaciones. La presencia de un gato con características de déspota dentro de un grupo de gatos domésticos podría desencadenar estrés y desequilibrio en todos ellos, y con él todo tipo de problemas, tanto conductuales como de salud. A las conductas déspotas hay que corregirlas cuanto antes ya que además de generar estrés en los gatos subordinados podría desencadenar enfrentamientos con otros gatos menos miedosos y también menos tolerantes a estos abusos.

Cuando un gato con estas características utiliza el miedo, para amedrentar a otro para adueñarse de los recursos más valiosos, como somos nosotros, el alimento, el acceso a la bandeja sanitaria y a los mejores lugares del territorio, se retroalimenta de ese miedo y su conducta empeora con cada abuso. El miedo que infunde en los gatos subordinados funciona como un refuerzo positivo intrínseco de dicha acción.

En estos casos suelo realizar un trabajo de modificación de conducta tanto en el gato déspota como en aquellos más temerosos, reforzando en estos útimos su percepción de seguridad y modificando el ambiente para reducir los posibles lugares de acecho.

Debajo de este viejo colchón viejo se escondían tres gatos muy atemorizados de otro gato déspota que les bloqueaba la salida. Yo sugerí hacer estos huecos para brindarles una vía de escape, evitando el bloqueo de la entrada y con este la ansiedad y las peleas que se producían allí. Esta foto es propiedad de Educador Felino.

La modificación del entorno, como por ejemplo la utilización de plataformas en las paredes, fueron necesarias para establecer diversas rutas y vías de escape en esta familia de 6 gatos y un déspota. Esta foto es propiedad de Educador Felino.

Muchas veces solemos adoptar varios gatos sin tener en cuenta sus necesidades y naturaleza territorial. Es en estos casos en los que surgen conflictos de este tipo, algunos de ellos tan graves que es requerida la reubicación de uno de los gatos. Es muy importante ser conscientes de este tipo de situaciones y del espacio en el que vivimos antes de adoptar muchos gatos. Es muy importante también asesorarnos con un conductista felino para aprender a enriquecer adecuadamente nuestros ambientes, y de ese modo evitar este tipo de conflictos.