• Hernán Pesis | Educador Felino

Mi gato es el «alfa» de la casa... ¿Qué hay de cierto en eso?


«Uno de mis gatos se la pasa persiguiendo y abofeteando a los demás gatos de la familia, me han dicho que es el alfa de la casa».


¿DE DÓNDE PROVIENE EL TÉRMINO 'ALFA'?

David Mech, zoólogo y experto mundial en lobos, acuñó por primera vez el término alfa en un libro publicado en 1968. Exactamente se refería al macho dominante de la manada, quien sometía a los demás miembros mediante el uso de la intimidación y de la fuerza. Eso le daba acceso a la mejor porción de comida y a la posibilidad de poder reproducirse. Pero en estas observaciones había un problema: Mech se había basado en la observación de manadas en cautiverio, donde los conflictos y las luchas jerárquicas eran constantes, algo que no ocurre en libertad. Tras varios años de observación, Mech aclaró que el término alfa, que él mismo había utilizado en su momento para referenciar la conducta dominante de un lobo sobre el otro a base de fuerza e intimidación, era incorrecto.

MI GATO ¿ES EL ALFA DE LA CASA'?

Utilizar el término alfa para referenciar a la conducta «déspota» (*) de un gato sobre otro/s gatos es un error. Los gatos silvestres son animales sociales, como la mayoría de los mamíferos, pero pasan la mayor parte de su vida como individuos solitarios. Carecen de estructuras jerárquicas como sucede con otras especies y de los conflictos relacionados con su posición dentro de una manada. Ni los gatos silvestres ni sus primos domésticos reconocen ningún tipo de liderazgo natural. Por el contrario, los gatos forman estructuras sociales dinámicas que dependen sobre todo de las modificaciones en sus entornos y en sus rutinas y de las interacciones diarias que mantienen con los demás individuos de un mismo grupo familiar (otros gatos, humanos, perros y hasta especies que forman parte de su dieta habitual en estado silvestre).

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(*) Según la RAE, Déspota es aquella «persona que abusa de su superioridad, de su fuerza o de su poder en su relación con los demás».


GREGARISMO EN LOS GATOS

El gregarismo es una conducta que presentan muchas especies animales: Lobos, elefantes, caballos, leones, gorilas, delfines, pingüinos, abejas, etc., son solo algunos ejemplos. El gregarismo implica la unión de varios individuos -ya sean parientes o no- en un mismo espacio, compartiendo relaciones sociales que son funcionales para su supervivencia.

En una colonia felina, los gatos no solo manifiestan comportamientos gregarios, sino también afiliativos, tal como los hacen estos dos gatos que se frotan sus cabezas intercambiando feromonas en una demostración de afecto mutuo.


La mayoría de las especies de gatos silvestres no son naturalmente gregarias. No obstante, el gato doméstico o Felis catus es un caso aparte. El gato doméstico no solo comparte un 98% de semejanza genética con su primo silvestre más cercano, el gato montés africano o Felis s. lybica, sino que, además, conserva características conductuales propias de sus parientes silvestres solitarios y territoriales. Sin embargo, en pocos miles de años de semi-domesticación, han aprendido a convivir pacíficamente en grupos sociales muy diversos: Desde familias multiespecie de pocos individuos a colonias urbanas relativamente numerosas que comparten los mismos espacios y recursos, tal como lo hacen las especies naturalmente gregarias.


Las manifestaciones de conductas «déspotas» y agresivas hacia otros gatos, como se describe en el ejemplo del comienzo, suelen asociarse -la mayoría de las veces- con problemas de inseguridad territorial, falta de estimulación y necesidad de atención que nada tienen que ver con ser el alfa de la casa.

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